Echa tu pan sobre las aguas, que después de muchos días lo hallarás.

Reparte tu porción con siete, o aun con ocho,
porque no sabes qué mal puede venir sobre la tierra.
Si las nubes están llenas,
derraman lluvia sobre la tierra;
y caiga el árbol al sur o al norte,
donde cae el árbol allí se queda.
El que observa el viento no siembra,
y el que mira las nubes no siega.
Como no sabes cuál es el camino del viento,
o cómo se forman los huesos en el vientre de la mujer encinta,
tampoco conoces la obra de Dios que hace todas las cosas.
De mañana siembra tu semilla
y a la tarde no des reposo a tu mano,
porque no sabes si esto o aquello prosperará,
o si ambas cosas serán igualmente buenas.

 

Eclesiastés 11.1-10

  • DIOS AMA AL DADOR ALEGRE2
Compartir en Redes Sociales