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El cuarto mandamiento

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es día de reposo para el Señor tu Dios; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo.

Libres de Temor

1 Juan 4.16
«En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor. «

Conduciendo a nuestros hijos por el camino de la sabiduría

Mas la sabiduría, ¿dónde se hallará?
¿Y dónde está el lugar de la inteligencia?
No conoce el hombre su valor,
ni se halla en la tierra de los vivientes.
El abismo dice: «No está en mí»;
y el mar dice: «No está conmigo».
No se puede dar oro puro por ella,
ni peso de plata por su precio.
No puede evaluarse con oro de Ofir,
ni con ónice precioso, ni con zafiro.

El florecimiento de nuestros hijos

Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre (que es el primer mandamiento con promesa), para que te vaya bien, y para que tengas larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor.

La Bienaventuranza de los hijos

¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor está su deleite,
y en su ley medita de día y de noche!