Tag: La obra de Dios en las familias

Conduciendo a nuestros hijos por el camino de la sabiduría

Mas la sabiduría, ¿dónde se hallará?
¿Y dónde está el lugar de la inteligencia?
No conoce el hombre su valor,
ni se halla en la tierra de los vivientes.
El abismo dice: «No está en mí»;
y el mar dice: «No está conmigo».
No se puede dar oro puro por ella,
ni peso de plata por su precio.
No puede evaluarse con oro de Ofir,
ni con ónice precioso, ni con zafiro.

El florecimiento de nuestros hijos

Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre (que es el primer mandamiento con promesa), para que te vaya bien, y para que tengas larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor.

La Bienaventuranza de los hijos

¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, sino que en la ley del Señor está su deleite,
y en su ley medita de día y de noche!

El rol del padre – sacerdote / parte 2

Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job; y era aquel hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Y le nacieron siete hijos y tres hijas. Su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y muchísima servidumbre; y era aquel hombre el más grande de todos los hijos del oriente. Sus hijos solían ir y hacer un banquete en la casa de cada uno por turno, e invitaban a sus tres hermanas para que comieran y bebieran con ellos. Y sucedía que cuando los días del banquete habían pasado, Job enviaba a buscarlos y los santificaba, y levantándose temprano, ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque Job decía: Quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones. Así hacía Job siempre.

El rol del padre – sacerdote | Parte 1

Bosquejo del sermón
1. El Padre y sacerdote de su familia. (1.5)
2. Padre y sacerdote en cualquier circunstancia. (1.2-3)
3. Padre y sacerdote de manera real y práctica (1.4-5)
4. Padre y sacerdote: conclusiones.
5. Aplicación:
– La prioridad de los hombres en el hogar.
– La carga espiritual del hombre en el hogar.
– Esperanza para alcanzar felicidad familiar.
– El sacerdote supremo.

El padre como sacerdote de su hogar

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.